El canto 2da parte
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Algunos entendidos, manifiestan que el estudio
de la técnica vocal es uno de los más complejos dentro de la música académica.
Siendo la respiración la base para cantar, junto con la articulación y
colocación de la voz.
En el siglo XVI se sentaron
las bases técnico-vocales el cual fue el desarrollo que tuvo el arte del canto
a partir de 1600, con el florecimiento de la ópera, el oratorio, la cantata y
el aria. Fue un período, donde
desarrollo el virtuosismo vocal a la par con el instrumental, y sus grandes
cultores.
Las escuelas de canto: Italia
es el país de la música lírica, aquí nacieron compositores como como Paganini,
Rossini, Donizetti, Verdi, Puccini, Salieri, Tartini, Vivaldi, entre otros.
Italia es conocida como El País de la Opera. La Ópera nace en Florencia para el
año 1600 y es el exponente por excelencia de la música italiana.
RAÍCES
Sus raíces musicales se
remontan a la Antigua Roma, introducida por los Arcadios desde Grecia.
Durante la república de Roma,
la música comenzó a formar parte de las fiestas y celebraciones, concediendo
privilegios a los músicos que llegaban a Roma desde cualquier lado,
principalmente Grecia, no existe una documentación específica, pero su data
pasa por la Edad Media y el renacimiento.
La música clásica instrumental
y vocal realza la identidad italiana, su música se ha mantenido en alta estima
en la historia, teniendo la influencia de muchos pueblos del mundo, tanto es
así como la música italiana se ha entrelazado hasta con el sistema político de
la nación.
En cuanto a las escuelas de
música, en Italia hay muchos institutos de educación superior que enseñan
música, con unos 75 conservatorios que ofrecen formación avanzada.
En el siglo XIX apareció la
canción artística (Lied, Kunstlied), la que con sus exigencias técnicas y
expresivas enriqueció el arte del canto. La escuela belcantística italiana,
enseñaba el libre desarrollo del melos vocal, en detrimento de lo declamatorio.
En el arte vocal francés, en todas las épocas, el acento estaba puesto en la
declamación de la palabra. Los alemanes y otras naciones centroeuropeas
encontraron un cierto equilibrio entre los dos extremos. Posteriormente,
incluso maestros como Verdi y Puccini exigían unidad orgánica entre palabra y
sonido musical.





